barcelona

Pabellón Fira

Barcelona

La rehabilitación y actualización del Palacio de Alfonso XIII en Montjuïc es un ejercicio que obliga a la reflexión de su valor patrimonial. El proyecto aborda dicha actuación desde el planteamiento que el valor patrimonial de la arquitectura del edificio proyectado por Puig i Cadafalch, pero de igual manera, por el carácter histórico de la plaza Josep Puig i Cadafalch (en adelante, plaza PiC), y de la propia montaña de Montjuic, por su alto valor paisajístico y medioambiental.

Pabellón Fira

El edificio se plantea como una conexión entre dos grandes espacios públicos y verdes de la ciudad, actuando de pasaje naturalizado: el edificio es un vacío esculpido y cultivado que conecta dos grandes espacios verdes. La futura demolición del pabellón de Italia, y la reurbanización de la plaza, invitan a replantear el acceso y la fachada principal del edificio, para activar el renovado espacio urbano. La conexión es necesariamente ascendente y toma su forma de las trazas propias existentes en Montjuïc: el interior del edificio se construye a recordando las antiguas canteras de la montaña que luego fueron recuperadas para equipamientos de la ciudad, con una geometría y ritmo que se adapta al rigor de la estructura cuadrangular del edificio, pero que pone en valor el vacío a través de la rigurosidad, tectónica y formalidad cartesiana del perímetro construido. Estos muros se pliegan entre ellos, generando así espacios de escala acotada, que permiten generar sucesiones de ámbitos de relación y sociabilización con una escala más humana en contrapunto a la monumentalidad de los espacios públicos existentes en el ámbito del Passeig de Maria Cristina. Unas plataformas escalonadas ascendentes contienen el programa ‘opaco’ del edificio, delegando en el vacío los espacios de relación y circulación; la ascensión se produce a través de una secuencia de escaleras, gradas y escaleras mecánicas (complementadas por núcleos de circulación vertical) que van consolidando un recorrido hacia la planta bajocubierta, que se abre hacia la montaña a través de dos grandes conexiones; la transparencia de la cubierta, a su vez, permite la relación visual continua con la montaña, y la propia geometría remite siempre al valor ascendente del edificio. La construcción de esta topografía ascendente refiere a la materialidad de cantera, a la densidad propia de la montaña de Montjuïc; los muros se construyen de tierra compactada de la propia extracción de la excavación, reforzando la tectónica propia de la cantera.

Pabellón Fira

Proyecto: Clara Solà-Morales con Metronom-arquitectura

Concurso, Finalistas

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